Lectio Divina

Eres bienvenido a participar con nosotros en las reuniones. Se realizan por Zoom y nuestro calendario es el que ponemos aquí:

A las 20.30 horas. Una hora.

Realizamos una Lectio Divina con el Evangelio del Día.

Enlace de Zoom a la Lectio:

Enlace a la sala: https://zoom.us/j/97720612160?pwd=RKo6k8FqvnQkPIgabVPZDzMnAGAHSa.1
Clave de acceso (si la solicitase): 132558

Modelo de Lectio que practicamos:

Modelo de Lectio propuesto:
Se realiza con tres voluntarios, en el caso de que no los hubiere, uno o dos asumirán la actividad del que falte o los que falten.

1.- Primer voluntario dice “Oración”: y lee la que corresponda al día de la celebración de la Lectio.
2.- El Primer voluntario dice “Lectio”: Habitalmente se recogerá de la Lectio del evangelio del día..
Segundo voluntario: realizará la lectura a ritmo normal. Pausa.
Tercer voluntario: A continuación realizará la lectura a ritmo muy lento. Pausa.
3.- El Primer voluntario dice “Meditatio”: Durante 10 minutos cada uno leerá y escuchará internamente el texto buscando lo que nos quiere decir, rastreando las señales vivas para nosotros.
4.- El Primer voluntario dice “Collatio”. Durante 15 minutos cada cual compartirá, de manera breve, su vivencia del texto.
5.- El Primer voluntario dice “Oratio”. Durante 4 minutos cada cual realizará un breve diálogo personal con Dios para mostrarle nuestra meditatio.
6.- El Primer voluntario dice “Contemplatio”. Durante 20 minutos se realizará un silencio contemplativo.
7.- El Primer voluntario dice “Oración final”: lee la oración final correspondiente al día de la celebración de la Lectio.

Próxima cita:

Miércoles, 22 de abril de 2026

Oración de apertura:
Oh Señor, haz que yo te sirva
con amor puro y entero,
sin esperar en cambio
éxitos o felicidad.
Que yo te sirva y te ame, oh Jesús,
sin ningún otro propósito
que tu honor y tu gloria.
Amén

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.

Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Oración final:
Haz que no busque tanto
el ser consolado como el consolar,
el ser comprendido como el comprender,
el ser amado como el amar.

Porque dando es como se recibe,
olvidándose de sí mismo es como uno se encuentra,
perdonando es como se obtiene perdón,
y muriendo es como se resucita para la vida eterna.

Amén.