Lectio Divina

Eres bienvenido a participar con nosotros en las reuniones. Se realizan por Zoom y nuestro calendario es el que ponemos aquí:

A las 20.30 horas. Una hora.

Realizamos una Lectio Divina con el Evangelio del Día.

Enlace de Zoom a la Lectio:

Enlace a la sala: https://zoom.us/j/97720612160?pwd=RKo6k8FqvnQkPIgabVPZDzMnAGAHSa.1
Clave de acceso (si la solicitase): 132558

Modelo de Lectio que practicamos:

Modelo de Lectio propuesto:
Se realiza con tres voluntarios, en el caso de que no los hubiere, uno o dos asumirán la actividad del que falte o los que falten.

1.- Primer voluntario dice “Oración”: y lee la que corresponda al día de la celebración de la Lectio.
2.- El Primer voluntario dice “Lectio”: Habitalmente se recogerá de la Lectio del evangelio del día..
Segundo voluntario: realizará la lectura a ritmo normal. Pausa.
Tercer voluntario: A continuación realizará la lectura a ritmo muy lento. Pausa.
3.- El Primer voluntario dice “Meditatio”: Durante 10 minutos cada uno leerá y escuchará internamente el texto buscando lo que nos quiere decir, rastreando las señales vivas para nosotros.
4.- El Primer voluntario dice “Collatio”. Durante 15 minutos cada cual compartirá, de manera breve, su vivencia del texto.
5.- El Primer voluntario dice “Oratio”. Durante 4 minutos cada cual realizará un breve diálogo personal con Dios para mostrarle nuestra meditatio.
6.- El Primer voluntario dice “Contemplatio”. Durante 20 minutos se realizará un silencio contemplativo.
7.- El Primer voluntario dice “Oración final”: lee la oración final correspondiente al día de la celebración de la Lectio.

Próxima cita:

Miércoles, 19 de agosto de 2026

Oración de apertura:
Oh Señor, haz que yo te sirva
con amor puro y entero,
sin esperar en cambio
éxitos o felicidad.
Que yo te sirva y te ame, oh, Jesús,
sin ningún otro propósito que tu honor y tu gloria.
Amén

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».

Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Oración final:
Haz que no busque tanto
el ser consolado como el consolar,
el ser comprendido como el comprender,
el ser amado como el amar.

Porque dando es como se recibe,
olvidándose de sí mismo es como uno se encuentra,
perdonando es como se obtiene perdón,
y muriendo es como se resucita para la vida eterna.

Amén.