El próximo 21 de febrero, en el Templo Nacional de Santa Teresa de Jesús, de los Carmelitas Descalzos, el p. Luis Carlos Muñoz Mories OCD, ofrecerá una reflexión bajo el título «El abrazo misericordioso del Padre». El programa será el siguiente:

10.30. Reflexión.

Adoración del Santísimo Sacramento

12.30. Eucaristía

Durante el retiro habrá sacerdotes para confesar.

Luis Carlos Muñoz Mories tiene 45 años, es natural de Ávila, y realizó su Profesión solemne como carmelita el pasado 25 de enero. Se confiesa muy feliz por la ordenación y por “poder comenzar así ese servicio y esa labor de ayuda a la Iglesia y a la Orden del Carmelo. Este tiempo desde que se aplazara la ordenación ha sido un tiempo especial de espera y preparación”. Un tiempo que ha pasado en Ávila, a donde llegó a principios del mes de marzo desde su convento actual en Úbeda (Jaén): “vine para preparar la celebración del día 28, y me pilló aquí el confinamiento, así que no pude volver a mi convento”.

Su historia vocacional es intensa, como él mismo relata. “Mi vocación llega muy despacito y sin hacer ruido. Con 15 años entré en el Camino Neocatecumenal, comenzando así un proceso de maduración en la fe, que me llevó a decidir irme a Taiwan de misiones a los 21 años. Empecé a sentir que el Señor me estaba llamando al sacerdocio.  Y di el paso. Empecé en un Redemptoris Mater. Más tarde hablé con Don Jesús (el anterior obispo de Ávila) y entré en el Seminario Diocesano de Ávila. Allí estuve 5 años y completé toda la formación en Teología. Pero por diversas circunstancias, también por crisis de fe, decidí salirme del Seminario. Y ahí empezó un proceso nuevo en mi vida. Un proceso de maduración personal, de maduración también en la vocación”.

“Yo buscaba trabajo tras salir del Seminario, y a través de un sacerdote de la diócesis, acabé trabajando en la portería del convento de La Santa, haciendo las sustituciones de verano. Siempre me había sentido atraído por el Carmelo, especialmente por Santa Teresa, que es una figura que siempre me ha aportado mucho. Y en esos momentos, Santa Teresa es quien empieza de nuevo a trabajar conmigo, con mi vocación. Me agarró y no me soltó. Así que decidí dar el salto al Carmelo. Ahora estoy muy feliz de esa decisión, viendo sobre todo los frutos de ella, viendo cómo la vocación ha ido hacia adelante, viviendo intensamente el tiempo de formación dentro del Carmelo, hasta ese momento tan especial de mi profesión solemne como carmelita en enero de este año”.

Una vez ordenado diácono, Luis Carlos volverá a su convento de Úbeda, lugar donde falleció el también abulense San Juan de la Cruz, e iniciará allí su labor de servicio pastoral a la Iglesia y a la Orden del Carmelo.