Fuente: https://www.diariodeavila.es/
Una exposición, que se puede visitar hasta septiembre en el Cites, propone hacer un viaje para conocer al místico a través de un formato híbrido con obras de arte, documentos y recursos audiovisuales

Con una finalidad esencialmente didáctica el Cites (Universidad de la Mística) acoge hasta septiembre la exposición ‘Juan de la Cruz. El Minimalismo Místico’, una propuesta cultural única dedicada a la figura universal de San Juan de la Cruz. La muestra ofrece un viaje a través de un formato híbrido para conocer al místico a través de escultura, pintura, vídeos o música. En realidad, es como un recorrido inmersivo por el pensamiento, la poesía y la experiencia mística del santo abulense a través de obras de arte, documentos, recursos audiovisuales y piezas de gran valor cultural.
Jerzy Nawojowski, director del Cites, explicó que es una exposición «muy particular», pero sobre todo didáctica, que se presenta en un espacio donde se vive y donde precisamente se celebra el Congreso Internacional ‘La mística: paraíso perdido o tierra de promisión’. La finalidad es clara: ayudar a leer a San juan de la Cruz, sobre todo sus cuatro obras grandes, por lo que ofrecen «claves de lectura de estas grandes obras». Para ello se cuenta con la colaboración de artistas como Luciano Díaz-Castilla, que cedió una treintena de obras, con óleos y dibujos. También hay una selección destacada de la artista plástica y grabadora María Ángeles Merín, con piezas fruto de una interpretación plástica y espiritual, especialmente conectadas a San Juan de la Cruz.
Juan Antonio Marcos se encargó de orientar el primer recorrido, aunque invitando a hacer uno más reposado, por esta exposición que tiene en su inicio unos folletos que sirven como guía para hacer el recorrido. Puso de manifiesto la «intencionalidad didáctica y pedagógica» de la muestra para que tenga una «resonancia existencial».
el recorrido. El recorrido comienza en una escultura de granito, ya del Cites, con el nombre de ‘La piedra y el centro’. A partir de ahí se pasa a lo que se considera un biopic de Juan de la Cruz, hablando de su vida, como estudiante en Salamanca, con Teresa, en la cárcel toledana o cuidando enfermos y barriendo, para pasar después a su poesía y a las mandalas, con tres representaciones del artista José Márquez que permiten acercarse visualmente a San Juan de la Cruz como poeta.
La tercera parte es la de bibliografía y webs de referencia con contenidos que se pueden ver en vitrinas, con facsímiles, códices y obras de y sobre San Juan de la Cruz, además del Cántico Espiritual de Eduardo Chillida.
Y cómo no, las obras mayores de San Juan de la Cruz tienen su parte destacada puesto que el visitante de la exposición puede recorrer, a través de mapas conceptuales híbridos que combinan el lenguaje verbal y visual, las grandes obras del místico.
Hay además una selección de los ‘dichos’, doce en total, que permiten captar una visión global y minimalista de todo su sistema místico. Para ello se incorpora lo verbal y auditivo (con música) y se ofrecen unos códigos QR para que el visitante puede llevarse este viaje por lo divino, lo humano y la libertad.
Todo el viaje místico de Juan de la Cruz culmina en la Virgen de la Ternura, es decir, en el amor, en este caso con una misión femenina y maternal que el místico abulense tenía de Dios.
Además en la Sala de la Contemplación se pude participar en un apéndice para la meditación y el silencio. Se trata de la posibilidad de hacer una pausa para orar, meditar y contemplar.
En todo este viaje resulta fundamental hacer una parada en las dos colecciones pictóricas que iluminan esta exposición, con Luciano Díaz-Castilla y María Ángeles Merín.
Sobre su colaboración, Díaz-Castilla, explica que ha hecho una cesión de trece cuadros para celebrar el Año Jubilar de San Juan de la Cruz, además de 17 dibujos del universo cósmico de San Juan de la Cruz, todas piezas «especiales».
Señala que a Juan de la Cruz «le conocen por la poesía, pero no le conocen en profundidad» y ahí entra la visión que ofrece este autor porque cuando hizo los cuadros estuvo «tres meses en el estudio con el lienzo en blanco, girando y girando círculos y movimientos. Ritmos». Y, en realidad, «la poesía de San Juan de la Cruz es el ritmo místico» que va más allá de «la periferia de su poesía» por el «sentido místico que da a la palabra, de tal manera que aquí en Ávila se hizo poeta y se hizo místico con Teresa. Cuando le llevaron a Toledo allí compuso su poesía en un sentido trascendente y místico y es lo que yo he tratado de hacer, el ritmo que él ponía en su obra, ponerlo en mi obra», explicó.
